“Temo no poder ayudar a mi nieta”: el 75% de la población ucraniana tiene dificultades para llegar a fin de mes tras 3 años de guerra

“Temo no poder ayudar a mi nieta”: el 75% de la población ucraniana tiene dificultades para llegar a fin de mes tras 3 años de guerra

Material audiovisual disponible para medios:  

Anna* (9) y Olena* (33), desplazamiento y problemas económicos, guerra en Ucrania 

 
Kiev, 21 de febrero de 2025 – Tres de cada cuatro personas en Ucrania afrontan dificultades económicas tras tres años de guerra, y las mujeres y los niños y niñas son los más afectados por la pobreza creciente, a menudo con dificultades para comprar alimentos nutritivos, ropa y productos de higiene, ha apuntado Save the Children. 

Después de tres años de bombardeos y ataques en todo el país, miles de familias, niños y niñas en Ucrania han sufrido pérdidas catastróficas. Muchas personas no solo han perdido a sus seres queridos y hogares, sino que también sus ingresos, ahorros y redes de apoyo, mientras que el coste del alquiler, las facturas de los servicios básicos y los alimentos han aumentado drásticamente. 

Casi el 75% de la población tiene dificultades para llegar a fin de mes, según el Plan de Necesidades Humanitarias y Respuesta de Ucrania para 2025 dirigido por las Naciones Unidas. Otros informes de la ONU indican que las familias están recurriendo a medidas desesperadas para sobrevivir, como vender sus casas, pedir dinero a personas desconocidas, reducir el gasto en atención sanitaria o aceptar trabajos de riesgo. 

Las mujeres y las niñas, que representan más de la mitad de las personas que necesitan ayuda humanitaria, son las más expuestas a la pobreza y la explotación, especialmente en los hogares monomarentales, que a menudo tienen ingresos más bajos y un acceso reducido a los alimentos y la atención sanitaria. 

Millones de personas han perdido sus empleos, siendo las mujeres desplazadas las más afectadas, y los salarios han caído de un promedio mensual de 7.000 grivnas (184 dólares estadounidenses) en 2022 a 5.000 grivnas (132 dólares estadounidenses), mientras que los alimentos han aumentado de precio: las coles, las zanahorias y las patatas han duplicado su precio desde 2022. Se estima que casi 5 millones de personas en Ucrania, el 60% de las cuales son mujeres, niños y niñas, se enfrentarán a la inseguridad alimentaria en 2025 y no tendrán acceso frecuente a alimentos nutritivos. 

Un estudio realizado por Save the Children con más de 870 niños y niñas y adultos en regiones afectadas por conflictos en el sur, este y norte de Ucrania concluyó que el 55% de las personas que alquilan propiedades no pueden pagar el alquiler a tiempo y el 46% de los encuestados han solicitado ayuda económica para cubrir los gastos de los servicios básicos (electricidad, agua, calefacción...). 

El estudio también concluyó que el 42% de los hogares tienen dificultades para acceder a artículos de higiene como jabón, champú y toallas, y algunas mujeres, niños y niñas se ven obligados a priorizar la comida sobre los artículos de higiene. Más del 10% de las mujeres aseguran que tienen dificultades para acceder a productos de higiene menstrual. 

Save the Children ha observado cómo el aumento de la pobreza está llevando a las familias a tomar decisiones muy difíciles.  

Algunos niños y niñas que viven en instituciones de acogida han contado a Save the Children que sus padres o madres se vieron obligados a internarlos en la institución durante el invierno para garantizar que tuvieran alojamiento y comida. También hay casos de familias que entregan a sus hijos o hijas a familiares en otros lugares más seguros mientras ellos permanecen en zonas peligrosas para poder seguir trabajando y mantenerlos. 

Raisa [nombre ficticio], de 61 años, está criando a su nieta de 14 años, Yana [nombre ficticio], en uno de los 1.800 refugios colectivos de Ucrania, donde personas de diferentes edades y géneros suelen compartir habitaciones tipo dormitorio y baños y cocinas comunes. La madre de Yana murió antes de la guerra, y ahora han sido desplazadas de su hogar en la región de Donetsk. “Crecí en una familia adinerada, y lo seguía siendo cuando me casé. Pero entonces mi marido falleció. Un año después, falleció mi hija, la madre de mi nieta. Y entonces, empezó la guerra... y estábamos en una situación desesperada. Tuvimos que mudarnos sin poder alquilar un apartamento”, explica Raisa, que asegura no poder sobrevivir con su pensión de 3.000 grivnas (equivalente a 71 dólares estadounidenses al mes) en un contexto en el que los precios se dispararon.  

“Cuando llegamos aquí [refugio colectivo], no teníamos mantas, nada. Solo tenemos un frigorífico y un microondas para 14 familias. Temo no poder ayudar a mi nieta. Es muy duro para mí. Nunca he estado en una situación así”, añade Raisa. 

Olena [nombre ficticio], de 31 años, tiene tres hijos y ha sido desplazada seis veces en los últimos tres años. Su hija de nueve años, Anna [nombre ficticio], tiene escoliosis y a veces no pueden permitirse la atención médica que necesita o cubrir los gastos de alquiler y facturas de servicios básicos: “Ha habido situaciones en las que no teníamos nada para pagar [las facturas y el alquiler]. Tenemos problemas de salud, lo que en tiempos de guerra es muy difícil”, ejemplifica Olena. 

Su pueblo ha desaparecido. “Ha sido completamente quemado hasta los cimientos. Incluso si la guerra termina, no puedo imaginar cómo será nuestra vida porque seguiremos sin poder volver a casa. Allí ya no hay vida”, afirma Olena. 

La directora de Save the Children en Ucrania, Sonia Khush, ha analizado el impacto de la guerra: “Tres años de guerra a gran escala en Ucrania, además de la angustia causada por años de confinamiento por Covid, han destrozado las vidas de los niños y niñas. Su infancia ha sido arrebatada cuando se han visto obligados a abandonar sus hogares, han presenciado el bombardeo de sus escuelas y comunidades, han perdido a seres queridos y amigos, han vivido con miedo durante las interminables alertas de ataques aéreos y han pasado miles de horas refugiándose en pasillos y sótanos helados”.  

Khush afirma que la escalada del conflicto es catastrófica, desde los niños y niñas que viven en la primera línea de la guerra hasta los que han sido desplazados de sus hogares: “Muchos niños y niñas han quedado sumidos en la pobreza y ahora viven en hogares dañados por el conflicto que sus familias no pueden permitirse reparar. Algunos no saben de dónde vendrá su próxima comida, mientras que otros tiemblan durante la noche porque no hay suficiente dinero para comprar mantas y ropa de invierno adecuada”.  

La directora de Save the Children en Ucrania apunta que el futuro de la guerra y la política internacional que la rodea son inciertos, pero que la infancia es quien más sufre en esta guerra, y se necesitan medidas urgentes para evitar que quede relegada. “Save the Children hace un llamamiento al Gobierno de Ucrania y a la comunidad internacional para que den prioridad a las inversiones en educación, atención sanitaria, vivienda, nutrición y apoyo social. Abordar la pobreza infantil y proporcionar la asistencia adecuada no solo sentará las bases para una sociedad más fuerte y resiliente tras la guerra, sino que, de manera más inmediata, reducirá el sufrimiento y ayudará a prevenir la separación familiar y la institucionalización de los niños y niñas vulnerables”. 

Save the Children en Ucrania  

Desde el 24 de febrero de 2022, Save the Children ha ampliado significativamente sus operaciones y ha apoyado a más de 3,8 millones de niños y adultos, incluida la entrega de 60 millones de dólares en asistencia en efectivo de emergencia para familias que tienen dificultades para comprar alimentos, pagar el alquiler y los servicios básicos y reparar sus hogares, y el abastecimiento de suministros domésticos, artículos de invierno e higiene y agua potable a las familias. 

Aquellas personas que quieran colaborar con la infancia en Ucrania pueden hacerlo a través de una donación.