La situación es crítica con miles de familias buscando refugio y sin poder volver a sus casas por miedo a las réplicas.
Agua, alimentos y asistencia sanitaria, entre las necesidades más inmediatas. Algunas zonas afectadas dependían del agua de lluvia almacenada antes del terremoto.
YANGON/BANGKOK, 30 de marzo de 2025: Save the Children y sus organizaciones socias están proporcionando ayuda vital en las zonas afectadas por el terremoto en Myanmar. Las necesidades más inmediatas incluyen agua, alimentos y servicios de salud para las familias.
Los hospitales y las clínicas están desbordados con miles de personas heridas, y las familias han estado buscando refugio en monasterios, campos de fútbol y otros espacios abiertos, debido al miedo a las réplicas. Save the Children está colaborando con sus socios para responder a las necesidades urgentes de niños, niñas y familias en algunas de las zonas afectadas. Las carreteras están dañadas y las líneas telefónicas cortadas, a lo que se suma la amenaza constante de réplicas. Todo ello obstaculiza los esfuerzos de socorro de las agencias de ayuda.
Maung Maung Khin*, de 48 años, miembro de una comunidad de Shan y padre de dos niños pequeños, ha contado a Save the Children que unos 200 edificios de su municipio han quedado destruidos. Añade que la zona ya sufría una grave escasez de agua, y que muchos dependían del agua de lluvia almacenada. Al menos 1.200 casas y tres escuelas han resultado gravemente dañadas o destruidas en el estado de Shan [1].
Maung Maung Khin* declara:
«Hubo niños, niñas y ancianos que sufrieron fuertes mareos y desmayos. Algunos fueron hospitalizados. El terremoto fue increíblemente fuerte y todos estábamos conmocionados. Los más pequeños lloraban y gritaban de miedo. Muchas personas, especialmente en las zonas montañosas, no se han atrevido a volver a casa por miedo a las réplicas.”
«La necesidad inmediata para la población local del estado de Shan es la asistencia médica urgente, especialmente para las niñas, niños y ancianos conmocionados. La salud mental y el apoyo psicosocial también son cruciales en estos momentos críticos; pueden imaginarse lo asustados que deben sentirse.”
«Con muchas casas destruidas, los alimentos y el agua se encuentran entre las necesidades más urgentes de las familias afectadas. Además, como muchas casas y estructuras de las zonas más afectadas de la ciudad han quedado destruidas, hay una gran necesidad de refugios temporales o lugares seguros para las familias desplazadas.»
Al menos 1.600 personas han perdido la vida en el terremoto de magnitud 7,7 que sacudió Myanmar el 28 de marzo, según los informes, y que destruyó edificios y cortó las principales carreteras y el suministro eléctrico.
Tras el seísmo, se declaró el estado de emergencia en las seis regiones más afectadas: Sagaing, Mandalay, Magway, Bago, Shan y Naypyidaw. En estas regiones viven más de 28 millones de personas, aproximadamente la mitad de la población de Myanmar, incluidos unos 6,7 millones de niños [2].
En la vecina Tailandia, muchas escuelas y otros edificios siguen siendo inseguros tras el terremoto, lo que puede afectar a la educación de miles de niños y niñas. 28.000 niños desplazados viven en la frontera entre Tailandia y Myanmar. Save the Children trabaja actualmente en Tailandia junto con sus socios para evaluar los daños y las necesidades de la infancia en la zona, que probablemente incluyan apoyo psicosocial.
Jeremy Stoner, Director Regional en funciones para Asia de Save the Children, afirma:
«El personal de Save the Children en Myanmar y nuestros socios locales trabajan y viven en muchas comunidades afectadas. Están respondiendo a las necesidades urgentes y vitales de las familias.”
«Con tantas vidas perdidas, miles de heridos y hogares destruidos, y el difícil acceso a algunas zonas afectadas, existe una necesidad inmediata de alimentos, agua potable, atención sanitaria, refugio, kits de higiene, dinero en efectivo y servicios de protección infantil. Muchas familias no se llevaron nada cuando huyeron de sus casas.”
«Aunque todavía se está evaluando el alcance de la catástrofe, los niños y niñas son los más vulnerables en las crisis y necesitan ayuda.”
«La prioridad urgente es salvar vidas, pero también es crucial proporcionar apoyo de salud mental a los supervivientes, especialmente a los niños y niñas.”
«La infancia que vive en la zona podría enfrentarse a mayores riesgos debido a la pérdida de padres y cuidadores, y a la destrucción de escuelas y lugares familiares, todo lo cual puede tener efectos a largo plazo sobre su salud mental».
Save the Children lleva trabajando en Myanmar desde 1995, proporcionando asistencia sanitaria, alimentación y nutrición, educación y programas de protección infantil que salvan vidas.
En Tailandia, la organización trabaja desde 1979 apoyar a los niños y niñas más afectados por la discriminación y la desigualdad a través de programas de educación, protección infantil, medios de subsistencia y gobernanza de los derechos del niño.
Notas para los editores:
*Nombre ficticio para proteger su identidad
[1] https://reliefweb.int/report/myanmar/myanmar-earthquake-flash-update-1-29-march-2025
[2] Myanmar tiene una población infantil del 24% (UNICEF 2023) y una población total de 54 millones de personas (https://data.worldbank.org/indicator/SP.POP.TOTL?locations=MM ). En las seis regiones afectadas de Myanmar, Sagaing, Mandalay, Magway, Bago, Shan y Naypyidaw, viven más de 28.400.000 personas, según los resultados del censo de población de 2024 https://dop.gov.mm/en.
Nuestro Fondo de Emergencia para la Infancia nos permite actuar en cuanto se produce una crisis y prestar ayuda vital allí donde se necesite, cuando más importa. Las personas que quieran ayudar a proteger a los niños y niñas atrapados en emergencias como este último terremoto en Myanmar, además de otras en todo el mundo, pueden hacerlo en este enlace.