Save the Children recoge firmas en Madrid, Valencia y Sevilla para pedir una ley que proteja a la infancia de la violencia

La organización Save the Children ha salido hoy a las calles de Madrid, Valencia y Sevilla para recoger firmas a favor de una ley que acabe con la violencia contra la infancia.
En Madrid el acto ha tenido lugar en la plaza de Cascorro, donde Save the Children tiene desplegada una lona gigante con los nombres de 100 niños y niñas muertos por violencia en España en los últimos años; en Valencia en la plaza Redonda y en Sevilla en la Puerta de Jerez.

La iniciativa, que cuenta con más de 118.000 firmas, se engloba dentro la campaña #LosÚltimos100, con la que Save the Children pretende crear un movimiento ciudadano para concienciar a los responsables políticos de la necesidad de la ley y cómo ésta tiene que contemplar todas las medidas necesarias para que estos sean los últimos 100 niños que mueren por causas violentas.

La organización quiere recordar además que las muertes por violencia son sólo una muestra del sufrimiento de miles de niños por acoso escolar, abusos sexuales, maltrato o violencia de género.

A la campaña se han sumado numerosos rostros conocidos como Alejandro Sanz, Ana Pastor, Niña Pastori, James Rhodes, Sara Baras, Miguel Ángel Muñoz, Manu Guix, Noemí Galera, Cayetana Guillén Cuervo, Zahara Pop o Dafne Fernández.

Sobre Save the Children

Save the Children es la organización independiente líder en la defensa de los derechos de la infancia en todo el mundo. Trabaja en más de 120 países salvando vidas, proporcionando seguridad y protección a los niños y las niñas y defendiendo sus derechos en el marco de la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas.

En España trabaja desde hace más de 20 años con programas de atención a los niños y niñas más vulnerables, centrados en la infancia en riesgo de pobreza o exclusión social. A través de sus programas en España, proporcionan una atención integral a los niños, niñas y sus familias para que la situación económica o de exclusión social en la que viven los niños no les impida disfrutar plenamente de sus derechos y puedan alcanzar el máximo de sus capacidades.