5 niñas que están
cambiando el mundo
La infancia está cambiando el mundo, y con motivo del 8M, Día Internacional de la Mujer, mostramos la historia de cinco niñas y jóvenes de diferentes partes del planeta que están luchando por sus derechos y consiguiendo un lugar más justo para vivir. Cinco niñas que destacan por su valentía, inteligencia y determinación.
Desde la lucha por el medioambiente hasta la defensa de los derechos de la infancia, estas jóvenes activistas han demostrado que la edad no es un límite para generar un impacto positivo. Sus historias nos recuerdan que las niñas, sin importar su edad, marcan la diferencia.
Vepaiamele, 15 años, de Vanuatu, activista climática:
Vepaiamele, una activista climática de 15 años en Vanuatu, lucha por la supervivencia de su país, una isla vulnerable al cambio climático. Ella misma ha visto de primera mano cómo las tormentas y la subida del nivel del mar destruyen hogares y medios de vida.
“El cambio climático no es el futuro, es nuestro presente”, denuncia la joven. Como líder juvenil, trabaja con Save the Children para educar a otros niños y niñas sobre sus derechos y exigir acciones urgentes a los gobiernos: “No podemos esperar más, debemos proteger nuestro hogar”.
Ha hablado en foros internacionales, llevando la voz de su pueblo al mundo. Su lucha no solo busca salvar Vanuatu, sino inspirar a jóvenes de todo el planeta.

"Los niños y las niñas tenemos derecho a un futuro seguro; la justicia climática no puede esperar”, pide Vepaiamele.
Anai, 16 años, de Perú y activista contra la pobreza:
Anai nació en Andahuaylas, una región rural de Perú que históricamente se ha visto afectada por la pobreza y la falta de acceso a servicios básicos. Creció en una familia quechua hablante, una lengua que muchos hablan pero que pocas autoridades escuchan.
Su voz, que comenzó a oírse en un pequeño pueblo de Andahuaylas, ha sido escuchada ante los líderes más importantes del mundo en la Cumbre Global del Futuro en Nueva York, para que la comunidad internacional ponga todos los medios posibles para acabar con la pobreza infantil.

"Creo que es muy importante que otros niños, niñas y adolescentes sigan participando en estos espacios porque ayuda mucho a su desarrollo, a su organización, a su participación, y también les ayuda a pensar en lo que nosotros como niños, niñas y adolescentes queremos para nosotros mismos, para el presente y para el futuro”, dice Anai.
Monisa, 19 años, de Bangladesh y activista contra el matrimonio infantil:
Monisa, una joven de una zona rural de Barishal, Bangladesh, desafía las normas de su comunidad promoviendo la educación superior para las niñas. Creció en entorno donde la educación de las mujeres no es una prioridad, y muchas son presionadas para casarse siendo unas niñas.
Esta joven, con el apoyo de su madre, logró continuar sus estudios y no caer en el matrimonio forzoso. “Cuando las mujeres reciben educación superior, sus opiniones son tomadas en cuenta”, afirma Monisa, convencida de que la educación es clave para el empoderamiento.

"Muchos me criticaron, diciendo que estaba perdiendo el tiempo, pero no me importó el qué dirán”, cuenta Monisa.
Su lucha no solo ha cambiado mentalidades en su comunidad, sino que también ha inspirado a otros jóvenes a involucrarse por el derecho a la educación. Su hermana menor, Moumita, la admira y sueña con seguir sus pasos: “Quiero ser como mi hermana”.
Airin, de 17 años, Indonsesia, activista por el derecho a la salud e higiene menstrual:
Airin, una activista indonesia de 17 años, lucha por la educación afectivo-sexual y reproductiva en su comunidad, donde estos temas siguen siendo tabú. Desde niña, se convirtió en una defensora de los derechos de los jóvenes: “En mi comunidad, 7 de cada 10 chicas son vulnerables a la anemia durante la menstruación”, explica, denunciando la falta de información y el bullying que sufren las niñas.
Esta joven ha sensibilizado a sus compañeros y compañeras y promovido iniciativas para mejorar la salud de las adolescentes. Uno de sus éxitos ha sido conseguir que los centros de salud locales distribuyeran suplementos contra la anemia y ofrecieran educación sobre salud menstrual.
Airin aspira a continuar su educación para seguir defendiendo los derechos de los adolescentes y acabar con los estigmas en torno a la salud sexual: “Educar a mis amigas me dio una alegría inmensa, porque más que compartir información, les di poder sobre sus propias vidas”. Su historia demuestra cómo el conocimiento y la determinación pueden cambiar vidas y romper barreras en comunidades donde estos temas aún son silenciados.
"El matrimonio forzoso interrumpe nuestra educación y limita el futuro de las niñas”, dice Airin.
Zaynab, 16 años, de Nigeria, activista por los derechos de las niñas:
Zaynab es una activista por los derechos de la infancia y miembro del Parlamento de los Niños y las Niñas en su estado. Ha participado en eventos internacionales para denunciar cómo el conflicto armado en el noreste de Nigeria afecta a la infancia, especialmente a las niñas.
Su lucha contra el matrimonio infantil nació tras la trágica muerte de su amiga de la infancia, obligada a casarse y fallecida en el parto.
Esta joven vivió en carne propia el impacto de la violencia cuando tuvo que dejar la escuela por un año. También, en su activismo, sensibiliza sobre el reclutamiento infantil por grupos armados y el aumento de matrimonios forzados en tiempos de emergencias. Su objetivo es evitar que otras niñas sufran el mismo destino que su amiga y garantizarles un mejor futuro.

"El matrimonio forzoso interrumpe nuestra educación y limita el futuro de las niñas”, explica Zaynab.