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LA HISTORIA DE ROSHNI
Trabajo forzoso por endeudamiento

Roshni es una niña de diez años que vive en un pueblo de la región Thar, en Pakistán. Tras sufrir problemas financieros, su padre se vio obligado a pedir un préstamo a un patrón y tuvo que dejar a Roshni, a su hermano y a su hermana trabajando en el telar de alfombras del prestamista-patrón.

“Quería recibir educación a toda costa y convertirme en médico. Desafortunadamente, esto no ocurrió. Trabajamos muy duro en el telar, de sol a sol. Al principio fue muy difícil tener que estar sentada tanto tiempo, pero ahora ya estoy acostumbrada. Después de trabajar en el telar durante ocho meses mi sueldo por día de trabajo es de 40 rupias (menos de 40 céntimos de euro). También hago un poco de bordado por la noche. Todos mis ingresos van destinados a cubrir los gastos de los nueve miembros de mi familia. Siempre intento hacer lo que puedo para ahorrar un poco de mis ingresos y poder ayudar a uno de mis hermanos pequeños con sus estudios. Sin embargo, hasta ahora no he podido ahorrar nada para mi hermano pequeño. Aun así, intentaré hacer algo por él si puedo.”

 

LA HISTORIA DE KOLI
Esclavitud doméstica

“Me gustaría estudiar. La vida no puede ser sólo lavar la ropa y la vajilla. Quiero ir al colegio.” Estas son las palabras de Koli, una niña de 16 años procedente de Sundarban, al oeste de Bengala, en India. Koli trabaja como sirviente doméstica. Jamás ha ido al colegio.

 

LA HISTORIA DE IKRAM,
trabajadora doméstica en Marruecos

"Tengo 12 años. Me fui de casa cuando tenía 8 porque mi padre se enojaba mucho y mi madre no puede decir nada. Mi padre tiene otra mujer y muchos hijos. A nosotras, las niñas, nos trataba mal. Los niños pueden ir a la escuela pero las chicas no le importamos. Así que en cuanto pude, me fui. Estuve en unas cuatro o cinco casas diferentes. Todas iguales. Trabajar, trabajar, trabajar todos los días, sin descanso. Siempre vigilada, encerrada. Poder ducharme sólo a veces, comer las sobras, vestir trapos, dormir sobre el suelo en la cocina. Estar sola, siempre, todos los días. Los perros son los únicos que me saludan. Le he pedido a la señora que, por favor, me pague. Al principio había dicho que me pagaría pero desde que trabajo aquí no he recibido nada, y de eso ya
hace varios meses. Le dije que si no me pagaba me voy. Entonces me tiró de los pelos y me amenazó con que si me voy, me denunciaría a la policía, diciéndoles que le robé y me fui con el dinero. Sudo, tiemblo, tengo frío, pero no puedo parar. Me duele, me queman las manos, esta escalera es interminable. Me voy. No sé adonde, no puedo volver a mi casa, no quiero trabajar en otra casa de éstas, no sé qué hacer, pero de esta casa me voy. Sólo quisiera que todo esto acabe."

 

LA HISTORIA DE DAVID (Sudán)

David es un adolescente del norte de Bahr al Ghazel, al sur de Sudán. Tiene 16 años. "Cuando era pequeño, nadie iba a la escuela, en vez de eso trabajábamos.
Cuando comenzó la guerra entre el gobierno Muyahidín y el SPLA (Ejército de Liberación Popular de Sudán) los Muyahidín atacaron nuestra aldea y se llevaron a los niños en sus caballos. Dos de mis hermanos fueron secuestrados y asesinados. Pensé que la única opción que me quedaba era alistarme en el SPLA. Me presenté voluntario con 11 años."
"Recibí adiestramiento militar: cómo marchar y disparar, luchar y defenderme. No recibí ninguna educación y me golpeaban si cometía algún error. Luché en el frente tres veces y aunque vi a otros niños morir jamás tuve miedo. Sin embargo, estaba agotado de luchar una guerra para nada. Después de dos años, tuve que huir a pesar de saber que si me cogían me castigarían duramente o incluso me matarían."Quería ir a la escuela. Tres de nosotros escapamos. Anduvimos durante semanas a través del bosque hasta que logramos llegar a casa. Allí, convencí a mis padres para que me dejaran ir al colegio pero al principio los demás estudiantes me rechazaron. Tenían miedo de mí porque había sido soldado. La escuela no siempre es buena: normalmente no tenemos nada de comer y llegamos a casa hambrientos. Todo esto me enseñó que no es bueno coger el fusil y alistarse para ir a la guerra. La escuela me ha cambiado la vida."